Qué son los gastos financieros y cómo se deducen

Las empresas y los autónomos, según su tipo de actividad comercial, deducen o tributan ante la Agencia Tributaria una serie procesos. Cada uno de estos está regido por un mecanismo que sirve como herramienta para cumplir con el trámite y abonar la liquidación, en caso de que corresponda.

Los gastos financieros forman parte de ese cúmulo de trámites que son necesarios declarar ante la entidad. Sobre todo, porque son recursos ajenos que se utilizan para llevar a cabo a la actividad comercial del beneficiario.

En estos casos, es necesario que el profesional o la empresa notifiquen a la Aeat el uso de esta inversión y deducir una cuantía del porcentaje obtenido. Vale mencionar que los gastos financieros no solo son parte de los contribuyentes antes mencionados, sino también de los individuos naturales.

Para conocer más qué son y cómo se reducen, aquí vamos a explicar el proceso.

¿Qué son los gastos financieros?

Los gastos financieros son aquellos recursos que obtiene y utiliza una empresa que corresponden a un tercero. Esto ocurre, generalmente, cuando las pequeñas o medianas empresas acuden a préstamos o financiación para llevar a cabo la actividad comercial.

Esta financiación puede venir de entidades bancarias o prestamistas, en la mayoría de los casos, pero también pueden derivar de otra empresa y personas físicas. En cualquiera de estos casos, se tomará como gastos financieros tal acción.

Los recursos obtenido se convierten en una deuda para el beneficiario, de donde se obtienen gastos como comisiones e intereses. Debemos tener claro que todos los intereses suponen un cuadro de pagos en cuotas. En cada una se halla un porcentaje que responde al abono del préstamos y otro a los intereses ganados tras la solicitud.

Bajo este argumento, se debe comprender que la devolución del financiamiento en sí no supone un gasto financiero, sino el pago de estos intereses. Esta última es la realmente deducible.

Tipos de gastos relacionados

Al tener claro que los gastos financieros con ingresos que sirven para dar cobertura a la actividad comercial, es importante destacar que existen distintos tipos. Para hacer un balance general del término, expondremos algunos ejemplos:

  1. Intereses: Son pagos que se realizan tras recibir un préstamo por un banco o una persona física. Es un porcentaje que se suma al importe concedido.
  2. Comisión: Son pagos que se efectúan por el tras recibir un servicio. Estos pueden ser:
  • Comisión por el inicio de un préstamo.
  • Comisión por mantenimiento de cuentas de banco.
  • Cancelación anticipada de un préstamo.
  • Por cobro de servicios como el uso de cajeros automáticos, transferencias, depósitos y más.

Como habrás notado, todas estas formas de gastos financieros forman parte de la vida rutinaria de cualquier persona. La única diferencia es que para una persona física, este tipo de intereses y comisiones no tiene interferencia en el pago de los impuestos.

¿Cómo deducir los gastos financieros?

Los gastos financieros, al estar vinculados con la actividad comercial del autónomo o la empresa, están actos para reducirse. Todas las entidades que tributan en el Impuesto de Sociedades tiene un límite de deducibilidad por la Agencia Tributaria. Todo esto resguardado en el artículo 16 del tributo antes mencionado.

En este límite se considera de la siguiente manera:

  • Si la cuantía neta se puede deducir al máximo de un 30 % del periodo.
  • Se puede deducir hasta un millón de euros por ejercicio cuando este es superior al límite previo.

Qué tener en cuenta al deducir este tipo de gastos

Las normas en España indican dos formas de deducción -las mencionadas previamente-. En cada caso se derivan distintos resultados que vamos a mostrarte posteriormente.

  • Cuando se obtiene la deducción que aplica el límite máximo de un millón de euros, el beneficiario no se podrá recibir este tipo de ayudas en los siguientes 18 ejercicios.
  • Se debe tener en cuenta que esta deducción no es válida a los bancos, aseguradoras o sociedades que se desaparecen en el ejercicio en curso.
  • Es aplicable a todas las entidades bancarias, a terceros, efectos comerciales y operaciones factoring.

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