Como tributan las clausulas suelo

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La cláusula suelo es una limitación a la bajada del tipo de interés del préstamo hipotecario español con tipo de interés variable. El término «cláusula suelo» no figura en la escritura de la hipoteca pero sí en el texto, que define su alcance. Por esta razón hay mucha gente que no sabía (o no sabe) que firmó esta cláusula.

La mayoría de los préstamos hipotecarios que se contratan en España tienen un tipo de interés establecido en base a un tipo de referencia, especialmente el Euribor, aunque también se utilizan otros tipos como el IRS (Interest Rate Swap) o el IRPH (Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios) y el diferencial, que varía en función de la entidad bancaria.

Así, se sabe que un «suelo hipotecario» fija un porcentaje mínimo aunque el tipo surgido de la suma del Euribor y el diferencial sea inferior. En ocasiones, además del suelo se aplica un «techo hipotecario». Se trata de un interés máximo a pagar que normalmente es muy superior a las cifras habituales del mercado. Por ejemplo, un préstamo hipotecario podría tener un «techo» del 12% mientras que el valor del Euribor nunca ha superado el 5% en España.

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Las cantidades percibidas por la devolución de las cláusulas suelo pueden tributar, en función de las deducciones aplicadas en su momento. El sistema de tributación de estas cantidades puede ser complejo, por lo que se ha elaborado mediante consultas de los contribuyentes a la Dirección General de Tributos (DGT).

En principio, si el banco devuelve al cliente las cantidades de los intereses que ha pagado de más por un préstamo hipotecario anulado por cláusula suelo, esto no supondrá para éste ni devolución ni ganancia patrimonial, ya que Hacienda las considera «sólo una aplicación de renta». En este caso, no se realizará ningún otro ajuste o declaración. Este es el supuesto general, aplicable sólo en el caso de que no se hayan deducido ni como rendimientos del capital inmobiliario ni como rendimientos de actividades económicas.

El Gobierno debería ejecutar la sentencia del TJUE sobre las cláusulas suelo de la forma más rápida y efectiva posible, sin entrar en subterfugios que retrasen el cumplimiento de la sentencia o incluso la desnaturalicen.

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Primero, lo político. Me han dicho que esta cláusula era «una línea roja» para algunos miembros de la bancada demócrata del Senado. Si se mantenía en el proyecto de ley, votarían en contra. Si salía del proyecto de ley, tenía la posibilidad de llegar a los 25 votos.

Al convertirse en miembro con una donación recurrente de cualquier cantidad -5 dólares, 10 dólares, 20 dólares o cualquier cantidad que tenga sentido para usted- se está asegurando de que las conversaciones que tienen lugar en la política y el civismo del Estado de Washington salgan de Olympia y lleguen a su pantalla.

Si la legislación se considera de emergencia e incluye una cláusula como la que se eliminó el fin de semana, entonces hay un puñado de cosas que se permiten en la legislación que no se aplicarían de otra manera.

Por lo tanto, con esta cláusula de emergencia incluida, y la razón por la que puede haber sido una «línea roja» para algunos miembros, los votantes no podrían tener la cuestión de la revisión de este proyecto de ley en la votación de este otoño a través de un referéndum.

Con la eliminación de la cláusula de emergencia, podría movilizarse un movimiento de referéndum. Si ese movimiento recoge el 4% de las firmas de la última elección de gobernador, o unas 165.000 firmas, el referéndum pasaría a la papeleta de noviembre de 2021.

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Un suelo hipotecario es una cláusula que regula el tipo de interés mínimo de una hipoteca a tipo variable. Estas cláusulas se activan cuando el índice de referencia (Euribor) más el diferencial está por debajo de un valor determinado.

Las hipotecas a tipo variable solían tener una cláusula suelo, que era, en general, siempre del 3%. Sin embargo, cuando el Euribor empezó a bajar como consecuencia de la crisis económica, muchas personas con hipotecas se vieron afectadas por estos tipos de interés mínimos, ya que tuvieron que pagar más de lo que habrían tenido que pagar si no existiera ese límite.

Debido a la falta de transparencia de algunas entidades financieras, en mayo de 2013, el Tribunal Supremo de España declaró totalmente nulas dichas cláusulas, debido a los elevados tipos de interés mínimos de las escrituras hipotecarias. Unos meses después, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que todos los afectados podían recuperar lo que habían pagado de más desde que se empezaron a aplicar estas cláusulas en las hipotecas a tipo variable.

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